Viaje a los colores de un otoño de ciclismo en Cambrils

Días más cortos, luz plana y temperaturas suaves, el ciclismo en otoño significa sorpresa para el amante de la bicicleta, pues se encuentra paisajes en plena transformación que mudan de hoja y con ella de colores.

En esos trayectos te invitamos a descubrir maravillas cercanas a Cambrils, que no necesariamente implican un gran estado de forma, pues a estas alturas de la temporada, mucha gente ya no quiere hacer muchos kilómetros y lo que pretende es disfrutar en la bicicleta.

Ahí van tres sugerencias…

En dirección del Delta de l´Ebre

Paraje natural singular pero también un entorno perfecto para disfrutar de la bicicleta. Desde Cambrils al Delta de l´Ebre tenemos unos 71 kilómetros paralelos a la costa que podéis tomaros en varias etapas, pues varios municipios aparecen por el camino, municipios que pueden marcar el punto más lejano de la salida, antes de emprender la vuelta a Cambrils.

En el camino atravesaréis pueblos plenamente marineros, integrados en el paisaje de la Costa Daurada. L´ Hospitalet de l´Infant es el primero en el kilómetro 15, luego viene L´ Atmella de Mar ya en el 35 siendo L´Ampolla el punto que marca el acceso al Delta de l´Ebre, en el kilómetro 51.

El recorrido es por la antigua nacional 340 y recomendable hacerlo en los días que el viento no sople fuerte, porque en ese caso mejor tomar ruta al norte, hacia Tarragona y algún tramo hacia el interior a partir de Constantí.

Una ruta circular hacia La Mussara

Con una presencia imponente ya desde la misma línea de costa, la Mussara es sin duda un emplazamiento perfecto para estos días, saliendo a una buena hora de la mañana y volviendo para el almuerzo.

El recorrido es de poco menos de 100 kilómetros y tiene su miga. De inicio empezarás a ganar metros antes de cruzar La Selva del Camp y afrontar la subida final hasta la Serra de La Mussara.

Rozando los 1000 metros de altitud, la carretera te reserva unas vistas increíbles de toda la línea de costa, con Cambrils abajo, en una especie de altiplano que pasa por el antiguo recinto miliar de Castillejos. Los últimos 35 kilómetros son en descenso.

El recorrido de las tres comarcas

Desde Cambrils tienes la opción de tomar la carretera dirección Tarragona, cruzar la ciudad hasta La Secuita y afrontarla subida hasta Alforja para volver por Les Borjes del Camp y Montbrió del Camp hasta Cambrils.

Se trata de una ruta de unos 84 kilómetros, perfecta para rodar sin mayores pretensiones, con menos de 800 metros de desinel, pero conocer el gran entorno agrícola y de campo que rodea Cambrils, cruzando hasta 3 comarcas: el Alt Camp, el Baix Camp y el Tarragonès.

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  • ¡Qué maravilla de ruta te has marcado!

    Después de conquistar los puertos de las Montañas de Prades, dejarte la piel en los viñedos del Priorat y sentir la brisa de la Costa Daurada en la cara, te mereces un descanso de los de verdad.

    Después de tanto pedalear, aprovecha para acercarte a las playas de Cambrils.

    No hay mejor recuperación muscular que un baño en aguas tranquilas o simplemente dejar que el sol te recargue las pilas en la arena.

    Es el momento de desconectar el GPS, guardar el Strava y simplemente escuchar el sonido del mar. Si algo nos enseña esta zona es que el Mediterráneo cura cualquier agujeta y te permite procesar todos los paisajes que has cruzado a golpe de pedal.

    Ya que vienes del Priorat, sabes que esta tierra se bebe, pero al llegar al puerto de Cambrils el plan pide algo más fresco.

    Aprovecha tu tiempo libre para sentarte en una terraza frente a los barcos y disfrutar de un vermut, el ritual sagrado de la zona.

    Acompáñalo con unas avellanas locales o unas aceitunas arbequinas mientras ves pasar el tiempo sin prisas.

    Es el momento ideal para repasar las fotos del viaje y reírte de esa cuesta que casi te vence en Prades, disfrutando de la merecida calma.

    El ciclista abre el apetito y en Cambrils, la capital gastronómica de la zona, la recompensa es de alto nivel.

    No puedes irte sin probar un buen arroz marinero o un Xató (esa ensalada típica con salsa de almendras y ñoras que te devuelve la vida).

    El producto local es el protagonista; busca esos restaurantes donde el pescado llega directo de la lonja.

    Disfrutar de una comida pausada viendo el ir y venir de los pescadores es el broche de oro antes de regresar al hotel.

    Te vas con las piernas cansadas, pero el corazón lleno de luz mediterránea.

  • Cambrils volvió a pedalear más allá de su mapa hace unos días, esta vez rumbo a San Sebastián, donde la Costa Daurada presentó su proyecto más ambicioso de los próximos años: el aterrizaje del Tour de France 2026.

    La capital guipuzcoana, con ese aroma constante a ciclismo que ha visto rodar a generaciones enteras, fue el escenario final de un periplo promocional que ya había pasado por Gijón, Madrid y Valencia.

    El acto, en un espacio emblemático de Donostia, reunió a 77 asistentes de esos que entienden el ciclismo no sólo como deporte, sino como cultura: Mujeres en Ruta, gente de Euskaltel, la firma Etxeondo, varios ciclistas profesionales y exprofesionales… un ecosistema que reconoce de inmediato cuando un territorio se toma en serio eso de invitar al ciclista a descubrirlo sin prisas, a golpe de pedal.

    Y ahí Cambrils se siente cómodo, casi en casa.

    Lleva años empujando su apuesta por el cicloturismo como quien pule una artesanía: rutas bien pensadas, carreteras que serpentean entre mar y montaña, servicios afinados para quien viaja con bicicleta, hoteles que saben qué necesita un ciclista cuando regresa cargado de kilómetros y silencio en las piernas.

    Un destino que ha entendido que el ciclismo no es sólo deporte: es una forma de viajar, de ocupar el territorio, de desestacionalizar sin perder identidad.

    En San Sebastián, Cambrils jugó un papel que fue más allá de la foto.

    Ofreció apoyo institucional, sí, pero también algo muy suyo: gastronomía de territorio. El cóctel llevó sello cambrilense y cada asistente se marchó con una botella de Aceite de Oliva Virgen Extra de Cambrils, ese pequeño recordatorio líquido de que muchas veces el ciclismo —como la cocina— funciona por matices, por sabores que definen un lugar.

    El ciclo de presentaciones tenía un objetivo claro: posicionar la Costa Daurada como el “Paraíso de las dos ruedas” en el contexto del Tour . No es menor: en 2026, por primera vez, el Tour rodará por estas carreteras.

    La etapa del 5 de julio, entre Tarragona y Barcelona, será un escaparate global, un mapa emocional que millones de aficionados recorrerán desde sus pantallas… y que algunos, después, querrán pedalear.

    La cita de San Sebastián, además, jugó con símbolos que pesan: el trofeo del Tour y el icónico maillot de líder de la montaña, allí expuestos, recordaron al público que el ciclismo vive de historias, de objetos que condensan hazañas y cicatrices. Hubo eco mediático, como era de esperar.

    Patricia de Miguel, concejala de Turisme i Promoció Econòmica, lo resumió con la claridad de quien sabe hacia dónde quiere pedalear el municipio: “Cambrils tiene la oportunidad de presentarse al mundo como destino ciclista de referencia. El Tour 2026 no es sólo un evento: es una puerta abierta para mostrar la calidad del territorio, nuestros servicios especializados y una oferta gastronómica y turística que nos hace diferentes”.

    El encuentro dejó lo que deja el buen ciclismo: contactos, sinergias, conversaciones que pueden convertirse en rutas, viajes y proyectos. Más visibilidad para la Costa Daurada, más proyección para Cambrils.

  • El Gran Parque del Pescador, en Cambrils, es uno de los espacios verdes más grandes y emblemáticos de la ciudad, pensado para que tanto vecinos como visitantes puedan disfrutar de ratos de descanso y ocio. Con más de 20.000 metros cuadrados, es un lugar ideal para pasear, relajarse o pasar el día con su familia y amigos.

    Este parque no es sólo un lugar para respirar aire fresco: también es un punto de encuentro cultural. Dispone de un auditorio y de una gran plaza donde se realizan conciertos, representaciones teatrales y todo tipo de eventos. Esto le convierte en un espacio muy versátil, donde cada fin de semana puede pasar algo diferente y divertido.

    Para los más pequeños el parque es un auténtico paraíso. Hay tres áreas de juego adaptadas a distintas edades: una para niños y niñas de cero a seis años, otra para los de dos a diez años y una última para los mayores, de ocho a catorce años. Así, cada niño puede gozar de juegos pensados ​​especialmente para su edad y nivel, haciendo que la experiencia sea más segura y divertida.

    El parque tiene cinco entradas distintas, con varios caminos que conectan todas las zonas. Además, hay muchos rincones para descansar y disfrutar de la naturaleza: bajo la sombra de los árboles, junto al pequeño lago o en el jardín mediterráneo. Todo está pensado para que los visitantes se sientan cómodos y puedan pasar horas sin prisas.

    Y si tienes hambre o ganas de una bebida, hay un bar muy agradable, situado junto al Patronato de Turismo de Cambrils, donde puedes tomar un descanso mientras disfrutas de las vistas del parque.

    Además, el Gran Parque del Pescador es el sitio perfecto para los amantes de la bici. Es el punto ideal para quedar con los amigos y empezar las salidas ciclistas desde Cambrils, preparando las primeras pedaleadas antes de tomar carretera o caminos.

    En resumen, el Gran Parque del Pescador es mucho más que un parque: es un punto de encuentro, un sitio para jugar, aprender, relajarse y, por supuesto, empezar aventuras en bicicleta. Tanto si vienes a hacer deporte, pasear, participar en actividades culturales o simplemente disfrutar de la naturaleza, este espacio verde ofrece todo lo que necesitas para pasar un día fantástico en Cambrils.