El casco antiguo, la Vila, de Cambrils es uno de los rincones más tranquilos y desconocidos del municipio, que se conoce principalmente por sus hermosas playas y su puerto pesquero.

Quizá por eso, por no estar cerca de la fachada marítima, mucha gente desconoce este pequeño laberinto de calles estrechas y empedradas, llenas de plantas y rincones únicos que descubren la historia y el encanto del municipio, que se esconde al otro lado de las vías del tren.

La mejor manera de explorar este lugar es acercarse en bicicleta o pasar de vuelta de una ruta.

El corazón de este barrio es la Plaça de la Vila, un espacio encantador que solía ser la sede del Ayuntamiento. Aquí, el ritmo de vida es mucho más relajado, con vecinas charlando mientras hacen sus compras y niños jugando por las calles.

Desde aquí, uno puede adentrarse en las calles empedradas y descubrir lugares como la calle de las flores, que se caracteriza por la gran cantidad de plantas y flores que decoran el lugar, creando una atmósfera pintoresca. Pero lo más destacado de este barrio es la historia que se encuentra escondida en sus muros.

Las antiguas murallas de Cambrils, que datan de la época de la Guerra dels Segadors y otros conflictos, aún se conservan, como la Torre y el Arc del Setge. Estos monumentos nos cuentan historias de asedios y ataques que marcaron la historia del lugar.

Uno de los momentos más trágicos de esta historia es recordado en la Plaza del Setge, donde se erige un monumento en honor a los caídos en la batalla de 1640, durante la Guerra dels Segadors, en la que más de 700 soldados fueron ejecutados.

En este paseo por el pasado, también se puede visitar la Ermita de la Mare de Déu del Camí, construida en 1214 y que tiene una torre de vigilancia desde donde se pueden disfrutar de vistas impresionantes del pueblo.

Esta ermita, de estilo renacentista, guarda una sorpresa para los más valientes: subir los 80 escalones de la torre para admirar el panorama.

Como veis, e casco antiguo de Cambrils es un lugar ideal para perderse, alejarse del bullicio turístico y descubrir una cara diferente de este encantador municipio, cargado de historia, cultura y belleza.

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  • ¡Prepárate, 23 y 24 de mayo Cambrils se convierte en el epicentro del ciclismo con una nueva edición de la Cambribike!

    Si te apasionan las dos ruedas, tenemos una cita doble que no te puedes perder.

    Este año nos hemos propuesto un reto ambicioso: queremos que nuestra marcha de carretera sea la auténtica «locomotora» del evento, aspirando a reunir entre 500 y 700 ciclistas.

    Es un salto importante respecto a otros años, ¡y queremos que tú seas parte de ese pelotón!

    La acción arranca el sábado 23 con Cambrils BTT Orígenes

    Es una cita pensada para todos, desde los que salen a pasear en familia hasta los que buscan exprimirse al máximo.

    Lo mejor es que tú mandas: hay cuatro distancias divididas en dos bloques, y puedes decidir cuál hacer sobre la marcha según te veas de fuerzas.

    Para los que buscan algo relajado, tenemos las distancias cortas de 22 km (100 m+) y 35 km (250 m+).

    Son recorridos poco técnicos, muy disfrutables y llanos por el entorno de Cambrils y la Costa Daurada, ideales para amateurs o para disfrutar con los más peques.

    Si ya tienes las piernas curtidas, te esperan las distancias largas de 47 km (750m+) y 55 km (950m+).

    Aquí la cosa se pone seria con senderos más técnicos por la Baronía de Escornalbou y la Sierra del Pradell.

    Y atención, porque aunque no es una carrera total, ¡hay picante!

    Hemos preparado dos cronoescaladas con premios para los tres mejores (hombres y mujeres) en cada modalidad: BTT, E-bike y Gravel.

    La de 47 km tiene un tramo cronometrado de 2,5 km, y la de 55 km suma una segunda crono de 2 km.

    Para recuperar fuerzas, además de los avituallamientos en ruta, al llegar a meta nos espera a todos una fideuá gourmet de las que hacen época.

    El domingo 24 cambiamos el chip y las ruedas de tacos por el asfalto con la Bioracer Cambrils Road

    Es nuestra gran apuesta cicloturista, una marcha controlada por voluntarios y Mossos d’Esquadra para que solo te preocupes de pedalear y disfrutar del paisaje del Priorat.

    Tienes dos opciones: un recorrido de 85 km con tres puertos asequibles, o el desafío de 125 km que añade un bucle extra y suma seis puertos de montaña.

    Si eliges la larga, te verás las caras con el famoso puerto «No llores niño»: 11 km de subida (530m+) con rampas finales del 18% que te pondrán a prueba.

    Para que la experiencia sea de diez, esta marcha incluye servicios de fisioterapia, fotógrafos, control por chip y el maillot oficial del evento diseñado por Bioracer, marca líder del sector.

    Queremos que te sientas como un profesional rodeado de naturaleza, tranquilidad y el mejor ambiente ciclista.

    Ya sea por los senderos el sábado o por los puertos el domingo, Cambrils te espera con los brazos abiertos y la bici a punto.

    ¡Nos vemos en la salida!

  • ¡Qué maravilla de ruta te has marcado!

    Después de conquistar los puertos de las Montañas de Prades, dejarte la piel en los viñedos del Priorat y sentir la brisa de la Costa Daurada en la cara, te mereces un descanso de los de verdad.

    Después de tanto pedalear, aprovecha para acercarte a las playas de Cambrils.

    No hay mejor recuperación muscular que un baño en aguas tranquilas o simplemente dejar que el sol te recargue las pilas en la arena.

    Es el momento de desconectar el GPS, guardar el Strava y simplemente escuchar el sonido del mar. Si algo nos enseña esta zona es que el Mediterráneo cura cualquier agujeta y te permite procesar todos los paisajes que has cruzado a golpe de pedal.

    Ya que vienes del Priorat, sabes que esta tierra se bebe, pero al llegar al puerto de Cambrils el plan pide algo más fresco.

    Aprovecha tu tiempo libre para sentarte en una terraza frente a los barcos y disfrutar de un vermut, el ritual sagrado de la zona.

    Acompáñalo con unas avellanas locales o unas aceitunas arbequinas mientras ves pasar el tiempo sin prisas.

    Es el momento ideal para repasar las fotos del viaje y reírte de esa cuesta que casi te vence en Prades, disfrutando de la merecida calma.

    El ciclista abre el apetito y en Cambrils, la capital gastronómica de la zona, la recompensa es de alto nivel.

    No puedes irte sin probar un buen arroz marinero o un Xató (esa ensalada típica con salsa de almendras y ñoras que te devuelve la vida).

    El producto local es el protagonista; busca esos restaurantes donde el pescado llega directo de la lonja.

    Disfrutar de una comida pausada viendo el ir y venir de los pescadores es el broche de oro antes de regresar al hotel.

    Te vas con las piernas cansadas, pero el corazón lleno de luz mediterránea.

  • Cambrils volvió a pedalear más allá de su mapa hace unos días, esta vez rumbo a San Sebastián, donde la Costa Daurada presentó su proyecto más ambicioso de los próximos años: el aterrizaje del Tour de France 2026.

    La capital guipuzcoana, con ese aroma constante a ciclismo que ha visto rodar a generaciones enteras, fue el escenario final de un periplo promocional que ya había pasado por Gijón, Madrid y Valencia.

    El acto, en un espacio emblemático de Donostia, reunió a 77 asistentes de esos que entienden el ciclismo no sólo como deporte, sino como cultura: Mujeres en Ruta, gente de Euskaltel, la firma Etxeondo, varios ciclistas profesionales y exprofesionales… un ecosistema que reconoce de inmediato cuando un territorio se toma en serio eso de invitar al ciclista a descubrirlo sin prisas, a golpe de pedal.

    Y ahí Cambrils se siente cómodo, casi en casa.

    Lleva años empujando su apuesta por el cicloturismo como quien pule una artesanía: rutas bien pensadas, carreteras que serpentean entre mar y montaña, servicios afinados para quien viaja con bicicleta, hoteles que saben qué necesita un ciclista cuando regresa cargado de kilómetros y silencio en las piernas.

    Un destino que ha entendido que el ciclismo no es sólo deporte: es una forma de viajar, de ocupar el territorio, de desestacionalizar sin perder identidad.

    En San Sebastián, Cambrils jugó un papel que fue más allá de la foto.

    Ofreció apoyo institucional, sí, pero también algo muy suyo: gastronomía de territorio. El cóctel llevó sello cambrilense y cada asistente se marchó con una botella de Aceite de Oliva Virgen Extra de Cambrils, ese pequeño recordatorio líquido de que muchas veces el ciclismo —como la cocina— funciona por matices, por sabores que definen un lugar.

    El ciclo de presentaciones tenía un objetivo claro: posicionar la Costa Daurada como el “Paraíso de las dos ruedas” en el contexto del Tour . No es menor: en 2026, por primera vez, el Tour rodará por estas carreteras.

    La etapa del 5 de julio, entre Tarragona y Barcelona, será un escaparate global, un mapa emocional que millones de aficionados recorrerán desde sus pantallas… y que algunos, después, querrán pedalear.

    La cita de San Sebastián, además, jugó con símbolos que pesan: el trofeo del Tour y el icónico maillot de líder de la montaña, allí expuestos, recordaron al público que el ciclismo vive de historias, de objetos que condensan hazañas y cicatrices. Hubo eco mediático, como era de esperar.

    Patricia de Miguel, concejala de Turisme i Promoció Econòmica, lo resumió con la claridad de quien sabe hacia dónde quiere pedalear el municipio: “Cambrils tiene la oportunidad de presentarse al mundo como destino ciclista de referencia. El Tour 2026 no es sólo un evento: es una puerta abierta para mostrar la calidad del territorio, nuestros servicios especializados y una oferta gastronómica y turística que nos hace diferentes”.

    El encuentro dejó lo que deja el buen ciclismo: contactos, sinergias, conversaciones que pueden convertirse en rutas, viajes y proyectos. Más visibilidad para la Costa Daurada, más proyección para Cambrils.