Cambrils tiene algo mágico que atrapa a cualquiera que ame dar pedales.
Si tuviste la suerte de vivir la última edición de la Cambribike, seguro que aún guardas en la retina el ambientazo del Parque del Pinaret.
En caso que no pudiste verlo, te lo contamos.
Aquellos días compartidos con ciclistas de catorce países nos recordaron por qué esta tierra respira ciclismo en cada esquina.
El gran homenaje a Jordi Mariné Tarés fue el reflejo perfecto de esa pasión, reconociendo a una figura clave que ha dedicado su vida a impulsar la cultura ciclista en nuestra zona y a inspirar a generaciones de cicloturistas.
El éxito de citas como la Cambribike no es casualidad, sino el resultado de un entorno privilegiado.
La edición de este año se cerró con más de mil trescientos participantes que llenaron de actividad y pasión por las dos ruedas cada rincón del evento.
El Parc del Pinaret se convirtió en el gran epicentro de la cita, transformándose en un espacio vibrante que acogió una feria comercial especializada, exhibiciones de gran nivel y circuitos de educación vial diseñados para los más jóvenes.
Como decimos Uno de los momentos más emotivos y destacados de las jornadas fue el gran homenaje dedicado a Jordi Mariné Tarés, una figura indispensable para entender el ciclismo de la zona.
Su trayectoria y su dedicación al deporte recibieron el reconocimiento que merecen ante una comunidad ciclista totalmente entregada y agradecida por su legado.

A lo largo de los tres días de duración, el programa desplegó una oferta muy diversa que supo combinar a la perfección el carácter competitivo, el cicloturismo y el ocio familiar.
El evento demostró una gran capacidad de convocatoria internacional al atraer a ciclistas procedentes de hasta catorce países diferentes, lo que generó un ambiente multicultural único y un impacto muy positivo en la economía local.
Las diferentes marchas organizadas permitieron a los participantes disfrutar de una gran variedad de terrenos.
Los recorridos enlazaron tramos llanos que transcurren entre los campos de cultivo locales con subidas mucho más exigentes que se adentraron en zonas montañosas de gran valor paisajístico como el Priorat, la Serra de Llaberia y la Serra de Montsant, adaptándose así a todos los niveles y modalidades.
La vertiente lúdica y social del evento tuvo un peso fundamental gracias a las propuestas del parque urbano, pensadas para que familias enteras disfrutaran juntas de retos y juegos.

Además, la Cambribike sumó un gran atractivo culinario y de descanso al enlazar las actividades del programa con la rica gastronomía marinera de la zona y su oferta cultural, garantizando una experiencia redonda para participantes y acompañantes tanto dentro como fuera de las rutas.
Cambrils goza de una situación geográfica estratégica en plena Costa Daurada, con unas comunicaciones excelentes que te permiten plantarte aquí de forma muy cómoda.
Además, el clima es un auténtico regalo durante todo el año, ofreciendo inviernos suaves y una luz mediterránea que invita a salir a la carretera o a perderse por los caminos en cualquier mes del calendario.
La orografía de la zona es el verdadero sueño de cualquier ciclista, sin importar el nivel o la modalidad que prefieras.
Desde la misma costa parten rutas llanas ideales para rodar tranquilos junto al mar, pero a muy pocos kilómetros el paisaje cambia por completo. Te encuentras de golpe con los puertos y desniveles exigentes de las montañas de la Costa Daurada y el Priorat, un terreno espectacular tanto para devorar kilómetros de asfalto como para exprimir la bicicleta de montaña o de gravel.
Pero un viaje ciclista perfecto no termina cuando te bajas del sillín.
Cambrils es un referente internacional por su gastronomía, donde el producto fresco del mar y el aceite de oliva con denominación de origen convierten cada comida en una fiesta.
Tras una buena ruta, no hay nada como recuperar fuerzas disfrutando de nuestra cocina marinera o descubriendo el rico patrimonio cultural e histórico que esconde el municipio. Es esa combinación de deporte, hospitalidad y buen vivir lo que hace que quienes nos visitan para pedalear siempre terminen regresando.







