Cambrils volvió a pedalear más allá de su mapa hace unos días, esta vez rumbo a San Sebastián, donde la Costa Daurada presentó su proyecto más ambicioso de los próximos años: el aterrizaje del Tour de France 2026.

La capital guipuzcoana, con ese aroma constante a ciclismo que ha visto rodar a generaciones enteras, fue el escenario final de un periplo promocional que ya había pasado por Gijón, Madrid y Valencia.

El acto, en un espacio emblemático de Donostia, reunió a 77 asistentes de esos que entienden el ciclismo no sólo como deporte, sino como cultura: Mujeres en Ruta, gente de Euskaltel, la firma Etxeondo, varios ciclistas profesionales y exprofesionales… un ecosistema que reconoce de inmediato cuando un territorio se toma en serio eso de invitar al ciclista a descubrirlo sin prisas, a golpe de pedal.

Y ahí Cambrils se siente cómodo, casi en casa.

Lleva años empujando su apuesta por el cicloturismo como quien pule una artesanía: rutas bien pensadas, carreteras que serpentean entre mar y montaña, servicios afinados para quien viaja con bicicleta, hoteles que saben qué necesita un ciclista cuando regresa cargado de kilómetros y silencio en las piernas.

Un destino que ha entendido que el ciclismo no es sólo deporte: es una forma de viajar, de ocupar el territorio, de desestacionalizar sin perder identidad.

En San Sebastián, Cambrils jugó un papel que fue más allá de la foto.

Ofreció apoyo institucional, sí, pero también algo muy suyo: gastronomía de territorio. El cóctel llevó sello cambrilense y cada asistente se marchó con una botella de Aceite de Oliva Virgen Extra de Cambrils, ese pequeño recordatorio líquido de que muchas veces el ciclismo —como la cocina— funciona por matices, por sabores que definen un lugar.

El ciclo de presentaciones tenía un objetivo claro: posicionar la Costa Daurada como el “Paraíso de las dos ruedas” en el contexto del Tour . No es menor: en 2026, por primera vez, el Tour rodará por estas carreteras.

La etapa del 5 de julio, entre Tarragona y Barcelona, será un escaparate global, un mapa emocional que millones de aficionados recorrerán desde sus pantallas… y que algunos, después, querrán pedalear.

La cita de San Sebastián, además, jugó con símbolos que pesan: el trofeo del Tour y el icónico maillot de líder de la montaña, allí expuestos, recordaron al público que el ciclismo vive de historias, de objetos que condensan hazañas y cicatrices. Hubo eco mediático, como era de esperar.

Patricia de Miguel, concejala de Turisme i Promoció Econòmica, lo resumió con la claridad de quien sabe hacia dónde quiere pedalear el municipio: “Cambrils tiene la oportunidad de presentarse al mundo como destino ciclista de referencia. El Tour 2026 no es sólo un evento: es una puerta abierta para mostrar la calidad del territorio, nuestros servicios especializados y una oferta gastronómica y turística que nos hace diferentes”.

El encuentro dejó lo que deja el buen ciclismo: contactos, sinergias, conversaciones que pueden convertirse en rutas, viajes y proyectos. Más visibilidad para la Costa Daurada, más proyección para Cambrils.

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  • What a wonderful route you’ve planned!

    After conquering the mountain passes of the Prades Mountains, giving it your all in the vineyards of Priorat and feeling the breeze of the Costa Daurada on your face, you deserve a real break.

    After all that cycling, take the opportunity to visit the beaches of Cambrils.

    There’s no better muscle recovery than a swim in calm waters or simply letting the sun recharge your batteries on the sand .

    It’s time to turn off the GPS, put away Strava, and simply listen to the sound of the sea. If this area teaches us anything, it’s that the Mediterranean heals any muscle soreness and allows you to process all the landscapes you’ve traversed by pedal stroke.

    Since you come from Priorat, you know that this land is for drinking , but when you arrive at the port of Cambrils the plan calls for something cooler.

    Take advantage of your free time to sit on a terrace in front of the boats and enjoy a vermouth , the sacred ritual of the area.

    Pair it with some local hazelnuts or arbequina olives while you watch time go by without rushing.

    It’s the perfect time to look through the photos from the trip and laugh about that hill that almost defeated you in Prades, enjoying the well-deserved calm.

    The cyclist works up an appetite and in Cambrils, the gastronomic capital of the area, the reward is top-notch.

    You can’t leave without trying a good seafood rice dish or a Xató (that typical salad with almond and ñora pepper sauce that brings you back to life).

    Local produce is the star; look for restaurants where the fish comes straight from the fish market.

    Enjoying a leisurely meal while watching the fishermen come and go is the perfect ending before returning to the hotel.

    You leave with tired legs, but your heart full of Mediterranean light.

  • Cambrils volvió a pedalear más allá de su mapa hace unos días, esta vez rumbo a San Sebastián, donde la Costa Daurada presentó su proyecto más ambicioso de los próximos años: el aterrizaje del Tour de France 2026.

    La capital guipuzcoana, con ese aroma constante a ciclismo que ha visto rodar a generaciones enteras, fue el escenario final de un periplo promocional que ya había pasado por Gijón, Madrid y Valencia.

    El acto, en un espacio emblemático de Donostia, reunió a 77 asistentes de esos que entienden el ciclismo no sólo como deporte, sino como cultura: Mujeres en Ruta, gente de Euskaltel, la firma Etxeondo, varios ciclistas profesionales y exprofesionales… un ecosistema que reconoce de inmediato cuando un territorio se toma en serio eso de invitar al ciclista a descubrirlo sin prisas, a golpe de pedal.

    Y ahí Cambrils se siente cómodo, casi en casa.

    Lleva años empujando su apuesta por el cicloturismo como quien pule una artesanía: rutas bien pensadas, carreteras que serpentean entre mar y montaña, servicios afinados para quien viaja con bicicleta, hoteles que saben qué necesita un ciclista cuando regresa cargado de kilómetros y silencio en las piernas.

    Un destino que ha entendido que el ciclismo no es sólo deporte: es una forma de viajar, de ocupar el territorio, de desestacionalizar sin perder identidad.

    En San Sebastián, Cambrils jugó un papel que fue más allá de la foto.

    Ofreció apoyo institucional, sí, pero también algo muy suyo: gastronomía de territorio. El cóctel llevó sello cambrilense y cada asistente se marchó con una botella de Aceite de Oliva Virgen Extra de Cambrils, ese pequeño recordatorio líquido de que muchas veces el ciclismo —como la cocina— funciona por matices, por sabores que definen un lugar.

    El ciclo de presentaciones tenía un objetivo claro: posicionar la Costa Daurada como el “Paraíso de las dos ruedas” en el contexto del Tour . No es menor: en 2026, por primera vez, el Tour rodará por estas carreteras.

    La etapa del 5 de julio, entre Tarragona y Barcelona, será un escaparate global, un mapa emocional que millones de aficionados recorrerán desde sus pantallas… y que algunos, después, querrán pedalear.

    La cita de San Sebastián, además, jugó con símbolos que pesan: el trofeo del Tour y el icónico maillot de líder de la montaña, allí expuestos, recordaron al público que el ciclismo vive de historias, de objetos que condensan hazañas y cicatrices. Hubo eco mediático, como era de esperar.

    Patricia de Miguel, concejala de Turisme i Promoció Econòmica, lo resumió con la claridad de quien sabe hacia dónde quiere pedalear el municipio: “Cambrils tiene la oportunidad de presentarse al mundo como destino ciclista de referencia. El Tour 2026 no es sólo un evento: es una puerta abierta para mostrar la calidad del territorio, nuestros servicios especializados y una oferta gastronómica y turística que nos hace diferentes”.

    El encuentro dejó lo que deja el buen ciclismo: contactos, sinergias, conversaciones que pueden convertirse en rutas, viajes y proyectos. Más visibilidad para la Costa Daurada, más proyección para Cambrils.

  • The Gran Parc del Pescador, in Cambrils, is one of the largest and most emblematic green spaces in the city, designed so that both residents and visitors can enjoy moments of rest and leisure. With more than 20,000 square meters, it is an ideal place to walk, relax or spend the day with family and friends.

    This park is not only a place to breathe fresh air: it is also a cultural meeting point. It has an auditorium and a large square where concerts, theatrical performances and all kinds of events are held. This makes it a very versatile space, where something different and fun can happen every weekend.

    For the little ones, the park is a true paradise. There are three play areas adapted to different ages: one for boys and girls from zero to six years old, another for those from two to ten years old and a last one for the older ones, from eight to fourteen years old. This way, each child can enjoy games specially designed for their age and level, making the experience safer and more fun.

    The park has five different entrances, with several paths connecting all the areas. In addition, there are many corners to rest and enjoy nature: under the shade of the trees, next to the small lake or in the Mediterranean garden. Everything is designed so that visitors feel comfortable and can spend hours there without rushing.

    And if you’re hungry or want a drink, there’s a very nice bar, located next to the Cambrils Tourist Board, where you can take a break while enjoying the views of the park.

    Furthermore, the Gran Parc del Pescador is the perfect place for bike lovers. It is the ideal point to meet up with friends and start cycling trips from Cambrils, preparing the first pedal rides before taking to the road or paths.

    In short, the Gran Parc del Pescador is much more than a park: it is a meeting point, a place to play, learn, relax and, of course, start cycling adventures. Whether you come to do sports, to walk, to participate in cultural activities or simply to enjoy nature, this green space offers everything you need to spend a fantastic day in Cambrils.